Domingo 24 de noviembre de 2024 / 11 de noviembre de 2024* *22º Domingo después de Pentecostés. Tono cinco.
*Domingo 24 de noviembre de 2024 / 11 de noviembre de 2024*
*22º Domingo después de Pentecostés. Tono cinco.*
*Gálatas 6:11-18*
11 Mirad con cuán grandes letras os he escrito de mi propia mano.
12 Todos los que quieren agradar en la carne, estos os obligan a circuncidaros, solo para no padecer persecución por la cruz de Cristo.
13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley, pero quieren que vosotros os circuncidéis para gloriarse en vuestra carne.
14 Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.
15 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.
16 Y todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea sobre ellos, y sobre el Israel de Dios.
17 De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.
18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.
*Lucas 10:25-37*
25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: "Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?"
26 Él le dijo: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?"
27 Aquel, respondiendo, dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo".
28 Y le dijo: "Bien has respondido; haz esto, y vivirás".
29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?"
30 Respondiendo Jesús, dijo: "Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.
32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.
33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él y, viéndole, fue movido a misericordia;
34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él.
35 Otro día, al partir, sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo: 'Cuida de él; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese'.
36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?"
37 Él dijo: "El que usó de misericordia con él". Entonces Jesús le dijo: "Ve, y haz tú lo mismo".
*Comentario*
En San Pablo encontramos un espejo incómodo: nos ayuda a ver la verdad de nuestros motivos. No vivimos para agradar al mundo; si lo hacemos, es porque nos hemos desviado. No hay tiempo ni espacio para ese extravío. Mirarnos a nosotros mismos con los ojos del cielo es romper con la tiranía de lo mundano y abrazar la libertad de la nueva creación en Cristo.
Es realmente el otro a quien ayudamos? El samaritano nos obliga a mirar este punto incómodo. Y aquí está la radicalidad del Evangelio: nos invita a un amor que no calcula, que no sirve a nuestros intereses, un amor que, al final, destruye nuestras seguridades. La cruz, el samaritano, nos gritan: el prójimo no es una excusa para sentirnos virtuosos; el prójimo es la interrupción de nuestra comodidad, el encuentro con lo Real que desestabiliza nuestra existencia. Estamos siempre parados frente al Infinito, frente a Dios, todo lo demás son ilusiones pasajeras que nos pueden costar la Vida.
Archimandrita Gregori
Misión San Tikhon – Ciudad de Buenos Aires

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